martes, septiembre 04, 2007
Eso de la bloguivianidad
La revelación: María Escándalo Blogstar, ni qué decir de los urbandinos ya antes mencionados. Animal de ciudad hace un gran resumen. Mi bloguero desconocido: Mario Ronald Durán Chuquimia, el padrino. Y todos uds. Las ponencias serán debidamente documentadas en Blogsbolivia y cada uno de los nuevos bloggers ya está recibiendo saludos en los respectivos blogs, es que no tengo tiempo, me voy en una hora y éste es el último post desde Santa Cruz, gentileza de la compañía de la roba corazones on the road
los dejo con el post a iniciativa de pandemonium. (ps: roxanita, se portó muy bien el terrorista) jiji
salud pues
L@s bloguer@s de Bolivia, reunid@s en Santa Cruz, nos declaramos BOLIVIAN@S por encima de cualquier otra etiqueta, comprometid@s con la PAZ y la FRATERNIDAD y determinad@s a hacer todo nuestro esfuerzo en pro de la ansiada CONCORDIA nacional.
asistiendo a la llegada del amor
No hay flores en mi pelo, pero fulge una gota desnuda, que perfuma mis muñecas. Las piernas cruzadas, las manos en el regazo: ¡Estoy sentada para el amor! atenta, como un animal dormido bajo una luna tibia, robando cada gota de aire, avizorando cada espacio de cielo, esperando a ver la llegada del amor. Como la madre que supo, antes, el momento del quejido. Como quien, súbita, se apresta a recibir lo ya otorgado, la lluvia que se acerca, la marea que sube y se desplaza, la flor que brota y explosiona a darse. Como la violencia previa, sí, pero también como la tiesura de la estatua, un segundo antes de abrir los ojos, un momento antes de mirarte con sus ojos de piedra para saberte tan vivo como ella, tan al revés de ti, tan eterna que tu pequeña vida parece entonces inmóvil ante su mirada larga, como un instante antes de otro instante. Atenta al momento previo, aquél al que se asiste, a la hora azul de contraluz. Hasta que el amor rompa, y surja atrás del horizonte, como el primer rayo, la primera cosa iluminada.
miércoles, agosto 29, 2007
Meme bloguiviano
Liliana Colanzi
La mujer habitada
Pandemonium
y claro, al bloggero desconocido ese que tiene un super blog y yo aun no estoy enterada
alguien que no se si estara en el encuentro pero quiero conocer:
Le.mon.grass
le paso el meme a el forastero, a rubens y a lingam.
lunes, agosto 27, 2007
mi suave espejo negro
Cuando duermo es cuando ella mejor me sostiene. Atenta al lento fluir de mi soñarme, se desliza, límpida, debajo mío, detrás de ese cristal aterciopelado, brillante y terso, que separa su mundo de mi mundo, su alcance de mi alcance. Idéntica a mí, pero más bella. Más etérea, un tibio fantasma hueco, persistente bajo mi aliento. Susurra, y a veces, insiste. Mientras en este lado el fulgor azul de la pantalla me pierde, alimentándome de imágenes, opacándome y develándome la vida, ella sonríe. La escucho, detrás, como quien te invita a salir del cine hacia la cama, sin permitirte darte vuelta, ni adivinarle el rostro apenas iluminado por el cinematógrafo. Podría dejarlo todo, dice, abandonarme de una vez al otro lado. Descansar para siempre de la dolorosa belleza de lo vívido. Ir con ella, incorporarme, estrellarme y hacerme una dentro, para siempre. Olvidando, con ese alivio, aquello que supo estar allí, una vez, al otro lado, de mi suave espejo negro...
jueves, agosto 23, 2007
el irse
Exhalar, como quien expira. Dejando entrever el final,apenas sin escapatoria: el saber eterno que tenemos, el poder abandonarnos, el dejar, el irse. Como quien expira.
domingo, agosto 19, 2007
el primer día
ya no siento mis pies, y sé que necesito un poco de libertad, de permiso interno para suspenderlos en el aire como columpiándome. Al menos, Gabo ahora duerme conmigo, me hacía falta sentirlo cerca a la hora de la siesta. Las cosas mejoran con el tiempo, qué duda cabe. Hoy es el primer día en el que voy a pedir no saber, ni el futuro, ni el presente. Libre de cartas, de predicciones, de miradas inquisitivas, sólo deseo dormir, abandonarme a la tibieza de estas tardes, buscadme ahí, porque en esa tibieza resido, dondequiera que me encuentre.
jueves, agosto 16, 2007
martes, agosto 14, 2007
concurso axs
en fin, que esto me recuerda a cuando me gané el bingo (aunque quizás es menos aleatorio?) y como no podía expresar lo que pasaba en el cuerpo de mis 9 años, me puse a dar saltos de basquetbolista...
lunes, agosto 13, 2007
Tiembla la Paz!

Aprovechando la Feria del Libro de La Paz, y que el Sr. Basurero andaba de concierto, aproveché para leer un par de los Secretos de Rosalba en una reunión de lo más simpática. Inmensamente agradable conocer a Lingam, la Gera, al Estido -que justo presentó su cuento ganador del concurso Franz Tamayo- la Sakura, a Cicatriz, al Perro rabioso... al Jr... y volver a ver a la divina Electrokiss claro!a la chucha seguro que me olvido de alguien! Igual, gracias a todos los urbandinos por tan calurosa acogida... dan ganas de venir seguido che...
viernes, agosto 03, 2007
ha llegado antes!
me pasa cada estúpida vez. Alunada, enlunecida, un mes adelantada, ya me llenó los ojos, los sentidos enteros. Ya fui feliz y suspiré de nuevo. Es ella, otra vez, antes de tiempo
no quiero imaginar la sola fiebre de septiembre...
miércoles, agosto 01, 2007
esta rara convivencia
domingo, julio 22, 2007
suspendida
Dentro de mí no puedo respirar. Algo se me envuelve y atraganta entre el vientre y el estómago. Gira, pesado, me fatiga el habla y la respiración, me hace lenta. A veces intenta salir todo de golpe, como un mareo, otras, parece aposentarse, decidido, en el fondo del estómago. Al final, regurgito una hebra fina, delicada, por la comisura de mi boca: está hecha de palabras. Con ella tejo mis mañanas, y equilibro, cuidadosa, cada uno de mis puentes, ésos que me conducen de un sueño a otro, sin caer, sin retenerme. Como Clarice, la otra araña, construyo, urdo mi tela. Concibo cada una de sus frases. Sus perladas esquinas. Sus estructuras sólidas. Camino, así, sobre mí misma, falta de aire, en los ocho ojos todo comprendido. Como Lispector, la otra que teje, suspendida.
viernes, julio 20, 2007
martes, julio 17, 2007
Degustación de cuentos

El día miércoles 18 de julio, Na Cúnna da inicio a un ciclo literario gastronómico denominado "Degustación de cuentos", espacio destinado a la lectura de obras literarias relativas a la gastronomía, al conocimiento de sus autores y a la degustación de la cocina a la que hacen referencia en sus obras.
Na Cúnna tiene el honor de iniciar el ciclo con una novel escritora que promete enriquecer el universo literario boliviano: Mariana Ruíz Romero. Su primer obra "Los secretos de Rosalba", en palabras de la editorial Nuevo Milenio, "combina recetas y tradiciones de Tarija y Cochabamba para crear un entramado donde la cocinera y protagonista principal, Rosalba, abre su corazón junto a su cocina, para todos aquellos a quienes les interese probar y escuchar lo que hay para comentar en los recovecos del lugar más importante de la casa".
La cita es en la Av. Salamanca Nº 577 casi Lanza. Reservas a los teléfonos 4521982 y 70713022
lunes, julio 16, 2007
Animal de Ciudad

Pues sí, dos lindos conciertos por parte del Sr. Basurero y la amable participación de Quimbando
(les recomiendo este video suyo en youtube) contribuyeron a hacer de este un deli fin de semana. Esperemos que la bienvenida a Cochabamba sea como ese letrero que hace rato con Ramón Rocha Monroy queremos poner en el aeropuerto "No somos como dicen" ¡Enhorabuena Compadre! Que los caminos te traigan pronto por acá...
viernes, julio 06, 2007
cuestión de delatarse
Para ingresar preciso siempre de ciertos elementos, ciertos detalles: una letra susurrada en un casette, un sabor, una determinada temperatura en el cuerpo y en la habitación.
A veces, me coge de sorpresa, respiro y de súbito, estoy ahí, sonriente otra vez, como quien se descubre ante su columpio, su circuito de bicicletas preferido. Como esta mañana: granola con yogur, yerba mate, "te seguiré hasta el final" y tú, de repente, cantándome al oído.
Hermoso poder, una vez más, estirarme doblando todas las imperfecciones del tiempo.
y no digo más, porque tampoco es cuestión de delatarse...
miércoles, junio 27, 2007
la bendita q fue
Siempre es un descubrimiento: una súbita sensación de pertenencia, de estar enamorada con el lugar y las circunstancias. En ese vital segundo, nada importa: ni el día de trabajo, ni las horas largas, ni el frío de las noches. Una camina como duerme: plácida, con la tentación entre los párpados, como una santa.
viernes, junio 22, 2007
mujeres bordadas I
miércoles, junio 20, 2007
Tosca
(palmas abiertas a la vida)
¿recordaré, tosca, fluída, indiferente, las rosas de esta tarde?
no lo sé
pero estoy viva.
lunes, junio 11, 2007
lista de hombres
viernes, junio 08, 2007
¿qué hacías ahí?
Eso sí, desea saber.
domingo, junio 03, 2007
estamos solos
Vos me miras y yo
Empiezo
en un calidoscopio.
Una mano tuya intenta
quizá,
un trozo de piel
expuesta
entre
los omoplatos,
arriba
Del
tatuaje.
Dentro
del cristal,
tu mano
pierde
el rumbo,
se multiplica
entre
los numerosos
restos
de mi piel
que
también
se
dispersan,
subdividen.
De pronto
nuestros ojos
los que no pueden
encontrarse,
dentro
de mi
pasean
tus ojos
y los míos,
soñándonos,
yo
una
catedral
de miradas
que
circundan,
circulan,
se buscan,
no se
Tratas de besarme,
nuestras bocas
infructuosas
jadean
respirando
espejos
la
ansiada
conexión
se
pierde.
Una y
otra
vez,
el
infinito.
jueves, mayo 31, 2007
Sin este alivio
De curiosa presentación, opacos, el contenido es de un verde jade, líquido, y terroso.
El cristal de sus botellas es incierto, su procedencia me es ajena. Sólo sé que aparecen ante mi ventana cada mañana, y que mi deber es llenarlos: concentrarme, sacar amor de mis cabellos, de debajo de mis uñas, de mis huesos. Hasta quedar vacía, y aliviada. Algo exprimida, y algo más arrugada que el día anterior.
Lo complicado es despacharlos.
Algunos tienen depositarios habituales y encuentran su destino a lo largo del día. Otros pierden su rumbo y desembocan, a los tropiezos, donde el milagro quiere y corresponda. Yo casi nunca me quedo con ninguno ¿Para qué, si mañana habré de rellenar de nuevo los cristales? Guardo, sin embargo, algunas botellitas añejas, empolvadas, en mi armario. Oscurecidas, concentradas, no son aptas para el consumo. Jamás las he abierto, temo demasiado a la intoxicación de las viejas pasiones.
Un día, sospecho, cambiarán de naturaleza. Se harán cristalinas o espesas, cenizas o jaspeadas. Aún así, seguiré produciéndolas. No me concibo sin esa hilera de cristales misteriosos, sin este lento transpirar de mí misma para los otros.
¿Qué sería de mi, odre repleto, recipiente colmado, sin este bendecido, maravilloso, alivio?
Feria de Santa Cruz II
Ya de vuelta por mi llajta, quiero agradecer a todos los que me hicieron sentir que realmente, la ley del cruceño es la hospitalidad. Gracias especialmente a Sr. Basurero, que me hizo sentir como de la casa! y un gustazo haber podido intercambiar opiniones y libros con Edson, Sebas, y Torumano, todo un personaje!
Ya les daré mis opiniones correspondientes, me siento con una serie de vinos nuevos a probar y degustar en los próximos días.
¡un abrazo!
viernes, mayo 25, 2007
Feria del Libro Santa Cruz


Me olvidé -no sé dónde tengo puesta la cabeza, hace rato- de avisar que ayer hice la presentación de Rosalba en la 8 Feria del Libro de Santa Cruz. Estuve con Sebas de Mundo al revés,que presentará un libro de haikus Otra vez el silencio ¡gracias por la entrevista! y Claudia Peña Claros presentó su último trabajo Con el cielo a mis Espaldas un rato antes que yo, realmente un amor, me encantó conocerte! y me encantó poder hacer un intercambio de libros con ambos... si puedo cuento más cosas pronto
domingo, mayo 20, 2007
digo
jueves, mayo 17, 2007
Cumpleaños
miércoles, mayo 09, 2007
mi espejismo
Oliscándolo, lamiéndolo, me he hecho familiar a su sabor, a su jadeo.
¿Es esto, en verdad, un hombre real?
¿Este amasijo, este sudor, esta mirada?
¿Soy, ahora, una mujer real?
¿O me pierde,
sábado, abril 28, 2007
No puedes dormir
Pero esta vez no es ésa. Mucho ha pasado y ella está genuinamente exhausta, ajena a tu deseo de cura arrepentido, de hombre escondido tras sus estudios, sus misas, su tequila barato. Cambias de táctica, rozas su brazo terso, aprovechas su duermevela y velas, concilias, tu tono intenso, lo disfrazas de urgida, genuina preocupación. “Cuéntame porqué hemos vuelto” le dices.
Y ella, resignada, entera en un suspiro hondo que la saca definitivamente del sueño, decide empezar, explicar, decirlo todo Mikele, esta vez, por el principio.
viernes, abril 27, 2007
o no les ha pasado
Sales a la calle e instintivamente subes el cierre de tu chaqueta, te cobijas dentro de la tela, queriendo aún estar en tu cama, buscas tu transporte casi sin alzar la vista, subes al vehículo y recién los ves, levantas la mirada y ahí están, poderosos, rodeados de nubes bajas, verde jaspeado e intenso contra el gris.
Te das cuenta, con un aleteo de narices y un estremecimiento, de que te has enamorado del otoño, que no hay nada que hacerle, que ya no tiene remedio.
sábado, abril 21, 2007
entre muchas
Aquella de quien espera el metro, el tren, el subte, y continúa a duras penas la lectura, apretado entre otros cuerpos distraídos a su manera, suspendido entre territorios familiares y demandantes, incómodos si cabe.
Aquella lectura diametralmente opuesta: lujuriosa, cercana al tibio sol de la tarde en el diván o espacio mullido favorito, acodado, echado, con el libro en alto y el cuerpo laxo, la mirada absorbida en el papel.
Aquellas intermedias, con sofás, asientos, mesas, lámparas de luz intercediendo.
Aquella acompañada, que se realiza a menudo en voz alta y que nos enamora desde chicos.
La desesperada, donde avistas a cualquier hilera de letras ajena a lo que estás haciendo: una página web abierta mientras haces la limpieza, un periódico en otra mesa del café, las hileras de libros que escaparán para siempre a tu lectura por que existen más de los que puedes aprehender, tú mirándolos, leyendo sus tapas ávido, sufriendo.
Todas. En la tina, en el campo, en el parque, en la mañana, en la noche, al filo de la tarde. Todas.
Y aún, obviaba unam amor, similar a la de leer para esperar(te).
Leer, pues, para sentirme acompañada, para llenar, aquilatar, tu ausencia.
domingo, abril 08, 2007
creatividad vendada
(¿Sabrán disculpar tales imprecisiones?)
Bebo, trabajo, fornico, duermo. Leo poco. La vida es toda un alegre campo de batalla. La literatura espejea, redondeándome, y nadie puede predecir hacia dónde me llevan mis tareas, mis tribulaciones.
Obedezco a un plan, me digo, sin saber si lo que me susurro es lento consuelo o vana excusa.
Y la prosperidad, como una confirmación, toca a mi puerta.
¿Cómo explicarles, entonces, tan feliz, irresoluta, existencia?
martes, marzo 27, 2007
Es probable, sin embargo, que esté ahí
He llegado temprano, y aunque mis ojos se cierran y el jazz parece repetirse sin medida, el cigarrillo muere entre los deditos finos del cenicero con boca de mujer, las paredes retumban y allá afuera las estrellas insistan en afirmar que la noche es joven, y a pesar de todo todo todo esto que alcanzo a recontar y todo aquello que sólo en sueños lograré colocar en las gavetas incorrectas, a pesar del preludio de la noche y de mi cuerpo, que desea bostezar por todas sus bocas, apagarse, re-asumirse al día siguiente, yo estoy despierta y escribiendo.
Noctámbula, aleatoria, apenas consciente del flujo rojo de mis letras, sigo esperando.
(Quizás la señal está imbuida en el hecho de su no llegar, de este silencio adivinado).
Es probable, sin embargo, que esté aquí. Y yo, ocupada en escribir, me abstraiga de percibir por encima de mi hombro a quien me lee, a quien espero. Aquél que se repite en el infinito salto de aguja de mi accidentado entorno.
¿Cómo dormir con esta incertidumbre?
domingo, marzo 18, 2007
Tres escenas para una argumentación
En las mil noches y una noche, un hombre huye, enajenado, porque ha visto a la muerte y ésta le ha hecho un gesto. Huye para no encontrársela y termina dándose de manos a boca con ella, en un punto muy distante. Cuando, antes de morir, le pregunta por aquél gesto, ella responde: “era un gesto de sorpresa, porque esta noche debía encontrarte aquí, y estabas tan lejos esta mañana”.
Escena Dos
Una mujer fuma y bebe mate frío mientras te lee el tarot. Tú sabes que es buena, y por eso acudes a ella para dilucidar tu futuro. Te mira, sorprendida, y anuncia que si decides vivir en la ciudad X tendrás un hijo y te casarás, pero que si decides mudarte a la ciudad Y viajarás por el mundo. Por azares, te encuentras viviendo entre X y C, sin estar segura entonces de qué toca. Como de la muerte, quizás huir es correr hacia el encuentro que el destino te depara.
Escena Tres
Un ser indeterminado se transmuta en la innumera cantidad de seres determinados que circulan por el mundo. Todos ellos comportan y comparten una parte de energía, una suerte de camino, envolvente y continente, que los dirige a algún lugar. Poco perspicaces, en su mayoría se resisten, y en la resistencia, ceden. Quizás la historia individual sea apenas un pálido reflejo de esta, la historia universal. Roguemos por la lucidez, entonces, a la hora de toparnos con ello...
viernes, marzo 16, 2007
lo que nos une
Tú no puedes mirarme de lejos
Yo no puedo mirarte de cerca
A cierta distancia, nos imaginamos
Una luz
Muta
Envolvente
Nos embellece
martes, marzo 13, 2007
Violencias Oblicuas
Tenaz, se las arregla todas las mañanas para desaparecer.
Me odia. Como si fuese yo su carcelera, condenándola a abrir la misma puerta a mi aire, a recorrer los mismos recorridos, cuando todo lo que ella desea es ser libre, una llave sin llavero perdida para el mundo, capaz de contemplarse en el reflejo de las nubes y soñar con otros dedos, otras puertas.
Ha lanzado una maldición contra mí, y de pronto, no sólo la pierdo a ella. (No conforme con que para salir a la calle la busque en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle, y que a la calle no llego porque primero la necesito a ella).
Ahora, condenada como estoy, pierdo todo aquello que me comunica: los lentes, el contacto, la dirección, el combustible. La envidio. No sólo es capaz de arrinconarme, desconectarme y tenerme dando vueltas sobre mí misma –remolino incesante de mí en mí- sino que también es capaz de enseñarme, mostrarme mis más asiduos y sólidos errores.
“Excusas”, me dice, burlona, tras pegarme un mordisco cuando la encuentro. “Hay cosas que tienes que perder, lugares a los que no tienes que ir, gente con la que no debes encontrarte”.
“Excusas”, repite, mientras tironea con sus bracitos de llave para apartarse de mi agarre, mi insistente sostenerla. “Son las cosas las que están sujetas por ti, no te quejes, no le digas al lector que son ellas las que te atrapan, te someten, se te hacen necesarias”.
Yo suspiro, cansada de tanta amonestación, y me dedico, otra vez, a ignorarla. Que es justo lo que ahora estoy haciendo.
miércoles, marzo 07, 2007
Es mejor así
las aguas siniestras
los huracanes de cuervos
Ausente, ajena
yo miro la luna redonda
pido por no dormir sola
Ignoro los signos
Mientras desaparecen las abejas
Me digo,
Es mejor así
viernes, febrero 23, 2007
un rastro
golosa, tropiezo al caminar, me embarga, me subleva, me conduce.
Antes de avanzar, embriagada, sospecho algo.( Nada hay peor que el olor a bienestar añejo.
Aroma a lo que no pudo ser, y no fue. Delicioso por sutil, por imposible).
Me detengo. Instintivamente, reculo, cubro mis sentidos, me contraigo. La herida brilla a mi
costado, pulsa. Lacerante, acicatea mi huída.
Me repito: Sigo viva, por lo que no pudo ser. No voy a olvidarlo.
No obtener mi deseo me ha hecho la que soy. Me sospecho afortunada, y retrocedo.
Abandono
lentamente
tu rastro
(ya he aprendido)
viernes, febrero 16, 2007
The Pillow Book
Desde la almohada.
sábado, febrero 10, 2007
La costura de la herida
viernes, febrero 09, 2007
Presentación II
Columna ROSALBITA
BUENA LECHE
Los secretos de Rosalba
Nuevo Milenio presentará hoy "Los secretos de Rosalba", de la escritora tarijeña Mariana Ruiz Romero en el auditorio de Los Tiempos a las 19:30. Un libro doblemente incitante pues se define como un recetario poético.
Incitante al menos para este servidor, a quien el disfrute de la mesa, de la cama, de los sentidos y de la poesía, jamás le fue indiferente.
Comencemos uniendo ambos elementos y tendremos un atributo esencial de la obra: la construcción de una poética en torno al arte de la cocina de una mujer que, al cocinar, se guía por olores, por recuerdos, y nunca mide la proporción de las cosas. Aquí tenemos tres nuevos elementos: esa poética es no sólo coquinaria, sino también femenina, y ronda, husmea, ramonea, rochelea –para rescatar dos palabras añejas—en una zona desaforada, es decir, fuera del fuero de la Razón, esa institutriz inglesa que todos tenemos dentro. Esto debido a que los olores, los recuerdos, la inobservancia del precepto de medir la proporción de las cosas son elementos propios de la intuición, de la premonición, de la corazonada, del pálpito, del sexto sentido, del ritmo y el metrónomo y el diapasón que las mujeres parecen tener alojados lejos de la cabeza, en la zona limítrofe entre el corazón y el sexo, donde hospedan la vida.
Ahora podemos entender la magnitud cósmica de la apelación inicial de la novela: "Rosalba –la protagonista—posee secretos, secretos tan amplios que no cabrían extendidos sobre las llanuras donde cultivamos el té, secretos tan profundos que ni al pie del aljibe podríamos extraerlos. Se hacen visibles, en especial, cuando ella cocina: comer lo que venga de los dedos de Rosalba es casi comparable a rozar los secretos del universo." Estas frases postulan una filosofía femenina del equilibrio, pues mientras los hombres fabrican teorías y praxis sobre la guerra, el poder, el dinero, la política, la geopolítica, la hegemonía, la ciencia, las mujeres creen con todo su ser que el gesto de Rosalba de tomar con los dedos una pizca, un escrúpulo de ají, de ajonjolí o de hojas de eneldo para redondear un sabor es tan importante para el equilibrio del universo como la ley de la gravedad o la energía atómica. A Rosalba que no le vengan con esos frutos amargos o insípidos de la Razón porque de inmediato los corregirá con el ají, ese redentor de sabores, pues redime sabores inciertos o disimula la ausencia de ellos.
Estos elementos hacen que "Los secretos de Rosalba" sean un libro único, pues ha sido escrito en una prosa ceñida, por una mujer en pleno uso de sus sentidos, en homenaje a otra mujer en la plenitud de la sensualidad de la especie, a través de una poética irrepetible, porque contiene esa información genética y cultural que Rosalba y Mariana recibieron de las míticas mujeres de su familia siria, criadas y educadas por y para el disfrute, como querían los viejos poetas y pensadores árabes, que vivían días de vino y rosas, milenios antes de que el Profeta irrumpiera alfanje en mano para imponer una religión de estertores, de inmolaciones y preceptos capitales. Y que Alá me sea leve.
miércoles, febrero 07, 2007
Presentación
Rosalba, que es más que un recuerdo y un personaje, (algo mayor incluso a la misma mujer que se esconde tras sus sabores y sus dichos), pretende actuar de catalizador. Rosalba es la puerta por la que supe saborear las tradiciones de mi tierra, y el modo mediante el cual pude ver con ojos nuevos los lazos entre familiares, amigos y amantes, entre todas las personas. Rosalba es mi testimonio de amor y es ese mismo amor el que se filtra a través de cada una de éstas, sus páginas y recetas. Si tengo tiempo, quisiera regalarles una receta inédita, que se me escondió y que quiere pertenecer a este libro (quizás en una segunda edición), motivo para invitarles a recordar a la sopita estrella de mi tierra, la sopa de maní:
Sobre sopas, frutas y estaciones
Para la sopa de maní Rosalba prepara un caldo espeso con patas de pollo, cebolla rallada y tomate ídem. Cuando éste ha tomado sabor y consistencia le añade una taza de maní crudo pelado en agua caliente y licuado, y espera con proverbial paciencia a que esté cocido. Casi al final, le añade palillo (cúrcuma) para teñirlo de amarillo y perfumarlo, y da un hervor a papas y zanahorias cortadas en bastones en el mismo caldo. Algunos deciden obviar el palillo y tostar fideo para que la sopa sea blanca pero no menos sabrosa, otros además le añaden arroz. Es plato apto para todo tipo de estación, se sirve espolvoreado de crocantes y diminutas papas fritas y acompaña bien cualquier almuerzo. La sopa, como las frutas, varía de estación a estación, pero es infaltable en cada mesa: redondea y completa el"segundo" o plato fuerte, prepara los estómagos y caldea los corazones. Un almuerzo sin sopa es para muchos, entre los que me incluyo, la triste sensación de que ese día las cosas van apresuradas, y el vacío que implica a la hora del condumio sólo puede compararse a la ausencia de un ser querido, tan necesaria es su presencia y acompañamiento.
lunes, febrero 05, 2007
avergonzada
de gritos
Quiero llorar lágrimas de fuego
Lavarme toda
Olvidarme
Borrar el temblor de mi voz, (si te hablo)
El temor de mis ojos, (si te miro)
Aún
llena de amor
Y avergonzada.
miércoles, enero 31, 2007
Invitación Cochabamba
Presentación de Los secretos de Rosalba
Presentación del libro Los secretos de Rosalba (Editorial Nuevo Milenio, 2007)
El miércoles 7 de febrero del 2007, Nuevo Milenio presenta el libro Los secretos de Rosalba de Mariana Ruiz Romero (Tarija, 1982), en el auditorio de Los Tiempos, Plaza Quintanilla, a las 7:30. Los secretos de Rosalba plantea al lector una novedosa combinación de literatura y culinaria, campos que, en apariencia, no llegan a ser complementarios. Se trata de una colección de cuentos y recetas que funcionan a guisa de “recetario poético”. En palabras de la autora, tal recetario implicaría “un deleite y una elección, un bocado literario y una receta a preparar, algo a ser anticipado, leído y degustado”.
Ramón Rocha Monroy, premio Alfaguara, destaca a propósito de Los secretos de Rosalba: “Las frases de Rosalba y la actitud de la narradora que escucha son lánguidas y desmayadas, como los sueños eróticos de las mujeres bellas suelen contarse mientras se acarician como gatas en celo…“Cucina amore”, la cocina es amor, parece decir cada una de las páginas de este libro que construye su poética desde una sensibilidad maravillosamente femenina”.
domingo, enero 28, 2007
hay nardos en el piso

sábado, enero 20, 2007
Gris
Blanco no es la palabra, es más bien una especie de difuminado lleno, envolvente, que reemplaza y rellena los colores que inundan la vista, tampoco es horizontal ni curvilíneo, es, y nos rodea.
Gris
Abajo, verde. Tipos de verde: verde musgo, verde paja, verde barro, verde amarillo, verde gris, verde-ver, verdes que se elevan y se funden. Triangulo, cuadrado, barro, rectángulo negro. Enormes líneas verticales marrones. Líneas negras apenas interrumpidas por manchitas cada cierto trecho. Amarillo (importante, todo sigue envuelto en esa especie de gris lechoso que ilumina y abrillanta) y marrón. Rojo por pedazos irregulares. Celestes y grises compactos. El conjunto en general da una sensación verde y amarilla.
Y gris.
No hay nadie más que nosotros, embebidos en el paisaje. Manchones amorfos, dubitativos, que avanzan a paso de tortuga.
Seguimos caminando. Una corriente marrón nos obliga a quitarnos los zapatos. A la izquierda manchas blancas sobrevuelan una extensa superficie de azul acerado y líquido y sí, también, gris.
Pronto se hará de noche, el gris paulatinamente envolviéndose en azul turquesa y luego en negro. Nosotros seguiremos caminando, adivinando manchas sobre manchas, atentos a los trozos blancos que como en un sueño indican el camino, el piso, la pisada.
Amarillo, circular y brillante. Negro. Figura negra sobre negro.
Albergue. Lluvia, velas, ratones, goteras, manchas enormes de barro sobre las maderas.
Mañana, también gris. Y camino.
Pero esa es otra historia.
jueves, enero 18, 2007
Primer bebé: Los secretos de Rosalba

jueves, enero 11, 2007
concurso mascota boliviana
Las bases están disponibles aquí
jueves, enero 04, 2007
en el limbo
La sueña soñándolo.
miércoles, diciembre 27, 2006
recuerdos incluídos
miércoles, diciembre 20, 2006
tablas de náufrago
Tablas de salvación.
Manotazos cuando el aire se torna irrespirable.
(la honda inhalación de los otros mundos)
Letras en horizontal
¿Quién no tiene una manera secreta de salvarse del abismo?
Cuidadosamente, al azar
Pequeños parapetos
Objetos de cábala
En contra del destino
De días y noches sucesorias
Nuestras armas
Nuestro oficio
(resignados a nuestras propias invenciones, vivimos)
Tras los objetos, a la espera de la muerte
En los objetos, escondidos de la vida.
sábado, diciembre 16, 2006
saberse
¿Dónde, exactamente, se sitúa en nosotros la emoción? ¿En qué parte de mis talones, la avaricia? ¿Dónde en el estómago, la tristeza? Mis costillas podrían ser el espacio que escoge la alegría, para presentarse. Mis orejas, quizá, dibujan en sus arcos los recovecos de mi fidelidad. ¿Dónde, amor, sientes que me extrañas? ¿En tus riñones, en tu entrepierna, entre tus dos brazos, ahí, donde reposaba mi cabeza? ¿Dónde, madre, me recuerdas? El cuerpo, manifiesta y escoge, epitomiza y susurra, adentro suyo, todo lo que es, percibe, opina. En mi piel están mis temblores, en mis costados, mis afectos, en mis piernas, el apego voluble que siento por la realidad. Pero no toda manifestación es evidente. Aún desconozco qué hace mi estómago para licuar mi rabia, porqué mi espalda gime a veces, qué quieren decir los lunares de mis brazos. Aún no sé leerme toda. ¿Quién puede sentirse sabio, si no sabe, todavía, leerse? ¿Quién, verdaderamente, enterado?
miércoles, diciembre 13, 2006
Descansan
No se arrepienten
No extrañana a nadie
En sus ojos vela la noche
En sus oidos arrulla el silencio
Su manto no es pesado, es invisible
(La existencia puede seguir
ya no importa)
Descansan, su nuca en toda la tierra que está debajo
También de nosotros
sábado, diciembre 09, 2006
octubre
Se da la vuelta, y es como si acabara de aterrizar, los brazos húmedos de aire, descendiendo hacia sus costados, los pies recién posados en el suelo, la mirada ausente, de quien aún no se sabe en tierra. Me mira, y en su mirar comprendo está todo el paisaje, yo un elemento más, me mira y siento diluirme entre las paredes de la casa, la verja de hierro, los perros durmiendo. “Es tarde” le digo, tratando de sonar normal desde mi pegajoso entorno, ya no única sino mezclada a todo, como su mirada me ve. “Deberíamos tomar algo” le digo, “una taza de té, comer alguna cosa”.Ella me escucha silenciosa, la cabeza quieta en mi dirección, como olfateando cuidadosamente mi registro de voz. (Que no huela preocupación, ruego, que no vea más que mis ojos fijos en ella, lejos del acantilado donde parece acabar de posarse, que no se voltee) “Hay tarta de limón, la que te gusta. Y estamos todos esperándote”. Odio su silencio, siento que me escrutina, que desea sacarme toda la intención detrás de mis palabras. Quieta, una ella también con el paisaje, el mensaje al fin golpea su parte consciente, una fracción de segundo más tarde que lo habitual. “Bueno” dice, con la naturalidad más rara. “Vamos”. Cojo su brazo y la siento a mi lado, caminando insegura, su pelo corto dándole un aspecto de muchacho, sus ojos fijos. “Vamos” repito, y soy yo la que se quiere apoyar en ella, seguirla en su silencio, perderme allá donde ella está, viendo lo que ve. Sin llorar, entramos a la casa.
jueves, noviembre 30, 2006
confesiones de noche, luna creciente y vino menguante
A veces, una los des-destierra, los atrae hacia sí de nuevo, probando otra vez –jugando a ser ajena al preparado- los sabores y tonos del constructo. Si pasa, si una puede tragar, sin soltar una lágrima, si se digiere, una se reconcilia. No siempre es el caso. A veces la degustación es insalubre, deja un regusto terrible a innecesario. A ésos, como al plato rancio que supo permanecer mejor en el recuerdo, lo mejor es tirarlos. Por el bien de todos, vale arrojar ciertas creaciones a la basura.
Sólo así, el alma ligeramente aliviada, puede una ensayar de nuevo, apilando en alacenas oscuras lo que el tiempo dirá si supieron ser preparaciones, acaso felices, o testimonios semi-amargos del acierto o el fracaso.
viernes, noviembre 24, 2006
vacíos que se resisten a ser llenados
lunes, noviembre 20, 2006
Murakami me saluda
Camino detrás de mi madre por el mercado, las bolsas con distintos productos se apilan a mi alrededor. Primero están los pollitos, apiñados y piando en una cerca pequeña al lado de la entrada. Luego están los camiones de papa, después los cereales y ajíes, el queso está antes de lo de las verduleras. Tomate, berenjena, cebolla, lechuga, todos compiten por atraer el color hacia sí. Antes de entrar al galpón de la carne –donde los huevos se encumbran en cartones detrás de las gallinas desplumadas y los corderos colgando de los ganchos- están los curanderos. Hierbas, canelas de 12 vueltas, conchas de algún mar, imanes con sexos diferenciados. Después, por fin, en la otra entrada, las flores. Lilas, amarillas, blancas, rosas, y moteadas. Rojas y liláceas. Dejo que mis sentidos se ahoguen en la luz de las telas y los pétalos. Invariablemente detrás de las faldas de mi madre, cargo ramos y me detengo cerca de los panes. Si mi abuela se cruza con alguna anciana conocida, le regalo una sonrisa y me alejo, antes de que se sorprenda por cuánto he crecido. Amo este lugar, y me figuro que marca mi relación con lo que me alimenta, “la vida es este mercado” le explico, “transformada, dentro mío, soy la que consume las miradas y los objetos aquí presentes, para ser”.
Murakami parece no estar de acuerdo. Vivamente le explico las delicias de este espejismo, pero él se limita a observarme. Es mi sueño, después de todo, y él no puede penetrarlo sin hacerme daño. Me esfuerzo en vano, quizás. De todos modos, japonés hasta el fin, agradece nuestra conversación y estas imágenes.
Se retira luego, y va hacia la casa donde está Rosalba. “Lo encontraré de nuevo”, me consuelo, y agito mi mano en señal de despedida.
martes, noviembre 07, 2006
tiempo de mudar
Miro mi rostro en el espejo, y sé que no es el mismo. Aún, sin embargo, no lo reconozco como el que será (así pasa siempre, cuando todo alrededor cambia).
No soy la única en partir. Hace días que pergeño y borroneo cartas de despedida para aquél que se me va. Como mi rostro, las líneas son indecisas, y tú no recibes nada.
Acepta esta disculpa. Cuando vuelva de la bruma sabré decir y desdecir aquello que deba ser pronunciado, si retorno
martes, octubre 31, 2006
a dream
Una mujer me abraza intentando no soñar por mí.
Otros rostros, múltiples, borrosos, casi sin prestar atención, me miran o sonríen.
Lenta, no puedo saber exactamente qué es el tiempo. Agua de minutos, dejo pasar las horas y los libros.
A ratos estoy viva.
Gracias por haberme permitido soñar contigo. Un sueño de ti, de nos, de mañana.
Eso me ha traído hasta hoy, dispuesta, abierta, flotante.
El resto tampoco es real...
jueves, octubre 19, 2006
ella se ha ido
Ayer, esto quiere decir, antes, hace mucho, aunque recién me doy cuenta, Desespero me abandonó. Una ligereza inusitada, un sentir huecos mis huesos, gallardos mis pasos, me lo vino anunciando. Pero no fue hasta que encontré mi propio rostro en el espejo, que lo supe. Desespero se ha ido. Y una enorme necesidad de llorar abrazada a las mantas mientras llueve afuera se me vino encima. Un sueño enorme, relajadísimo, me invadió los ojos. Puedo volver a pretender estar triste, mientras las mantas tibias me rodean, mientras la lluvia tibia me protege. Como antes.
Igual, abandonar a Desespero es extraño. Tu rostro, luego de haber permanecido tan ajeno, es similar al rostro de alguien amado, perdido y vuelto a encontrar. Su hallazgo está presente en cada mueca, en cada línea. Ni a él, ni a mi piel, que sola ruega a por sol y brisa y helados, como un cachorrito humano, he sabido mirar con la debida atención, con el debido cuidado.
Hoy, la necesidad de descansar no contempla en ningún resquicio dormir. (Desespero, sentada sobre mi pecho, se encargaba de hacerme padecer el sueño). Hoy, la necesidad de vida me tiene caminando, temerosa, buscando el afuera. Sigo preguntándome si mis pasos son firmes. Y esa sola pregunta ocupa mi cabeza, sin necesidad de futuro ni pasado, esa sola inquietud avanza con mi día, ansiando tan sólo este presente. Hoy, Desespero se ha ido, y yo puedo avanzar conmigo misma.
viernes, octubre 13, 2006
pretendidamente ajena
No tengo, en ningún recodo, vacíos.
En mi vientre pululan legiones, en mi sexo brigadas, en mis conductos trillones. Números-infinitos-de-vida-ínfima/ Sagaces-crustáceos-de-mis-retinas/
Valientes-protectores-de-mi-gobierno. ¿Qué soy yo sin los etéreos que detentan mi equilibrio?
¿Quién, sino la informe amalgama de éstos, miles de seres?
Una y trina, si tres es símbolo para lo incontable. Una y muchas, si he de creer a mi otra-yo, la que aparece con las fiebres. Una y todas, completa en mí, con los que hay adentro mío, todo apenas cierto, todo apenas sujeto a creer que en algún lugar los límites se corresponden a aquellos que trazan mis sentidos.
Yo, constelación absurda, bordeada de mi piel, separada del resto. Yo, Gota de Universo ¿inmersa, quizá, en otro, Vastísimo, Universo? Yo, también en tregua con el todo que me engloba. También, como ellos, pretendidamente ajena.
jueves, octubre 05, 2006
para
Un hombre de barro
Para adorarlo
Ojos ciegos como perlas
Pies perfectos
Viril
Se eleva
Mi príncipe de alabastro no sabe elevarse
Cabe perfecto en mi abrazo
Duerme, no sabe prometer, descansa
Es mío hasta el asombro
Puebla mis mañanas
Canta
Recostada sobre mármol
modelo
Un niño de mármol
Para
jueves, septiembre 28, 2006
Prácticas amatorias
Un hombre burbuja posee un ciclo de vida efímero. Nacido de una pastilla de jabón, pervive desde las primeras gotas tibias hasta el final de un baño en la tina, esto es, de media hora hasta tres, dependiendo de la resistencia y desempeño del espécimen. Irisado, turgente, múltiple, despliega inmediatamente su perfume, para demarcar su territorio. Luego, se extiende por toda la superficie, contorneando los muslos y los senos de aquella que lo ha criado, delicadamente, en noches de deseo y confección.
Su ciclo sexual es por demás breve, aunque para él implica consumir la mayor parte de su existencia. Una vez localizado el útero y los labios, construye una pared. Es muy difícil para el hombre burbuja construir esta pared. Sus muros son frágiles, y debe esperar, pacientemente, para apilarse y parapetarse, hasta abrazar y rodear a su objetivo. La recipiente, cruel y divertida, experimenta esta agónica pelea por la vida del hombre burbuja como un leve cosquilleo, una agradable sensación preparatoria. Cuando el hombre burbuja logra ingresar, rozar las carnosas murallas con las suyas propias, en fricción, lucha y permisión, estalla. Goza al estallar, y goza aquella que lo presiente dentro. El éxtasis se eleva como una marea de espuma, abandonándolos lánguidos, a la tibieza de la compleción. Húmeda, ella al final se levanta -los restos del hombre burbuja esparcidos por su cuerpo como otras tantas escamas- y, la piel reluciente, los ojos vacuos, se aboca al resto de sus tareas. Sin embargo, la emergencia y lucha del hombre burbuja no pasan en vano. En su interior, ella comienza a materializar al próximo, a transubstanciarlo. Pronto surgirá otra pastilla de jabón, suave y cálida, cerca del aparador de la hembra. Y la naturaleza seguirá su curso.
domingo, septiembre 24, 2006
ella
La primavera, por todas partes.
La primavera.
lo que necesitamos
Naranja a la llama azul de mis inviernos –con manchas negras y ojitos vivaces- gris en el calor de mis veranos, a veces hace ruido y me molesta, como una mísera ratita atrapada en mi alacena. Y sin embargo, se trata de mi salamandra, resguardada en mi estufita de tiro balanceado. Sospecho que se coló una noche de luna y tibieza, allá por el 2004. Las ciudades, como a todo, se estaban comiendo su terreno. Ya casi no hay fuegos de combustión perenne donde guarecerse, ni fogatas espontáneas.
Así que mi salamandra se limita a estarse quieta, en la mísera llamita que, por piedad, escojo no apagar cuando el frío cesa. ¿Cuántos años puede una salamandra sobrevivir en estas condiciones? ¿Dónde y cómo debería liberarla? ¿Es acaso posible, liberarla?
Temo que se sienta sola, su sexo minúsculo vacío de esperanza, ya que la posibilidad de un salamandro en el edificio, en la ciudad, es remota. Y por eso, cuando la escucho moverse, ahí en la llamita, pido por ella y su futuro. Necesitamos de todos los seres en la tierra.
jueves, septiembre 21, 2006
el azar de las ciudades
Pronto será así: yo deslizándome de un punto a otro, para salir sin más a donde me digo, quiero estar. (El azar de las ciudades perdido para siempre). Sin sospecharlas, sin olerlas, sin ver sus nombres pasar como manchas en la niebla. Vacía de ellas…¿ qué interés posible podrá deparar un viaje?
jueves, septiembre 14, 2006
conjuro a por la gracia
Mientras cavo con mis manos, recuerdo, todas las imágenes brillantes, todas las ansias, todas las alegrías. También recuerdo la tradición del grito, que se esconde bajo tierra, y así salva a quien lo esgrime en contra de su propio silencio. ‘Esto es lo que va a liberarme de la tristeza’ me digo ‘este es el primer paso en contra de la pesadez, del desencanto’.
Luego, aliviada, confecciono una lista de los detalles que hacen a mi padre. Atuendos, manías, errores, virtudes. Todo lo que mi mano, las uñas sucias de tierra, puede conjurar para elevar una imagen veraz, absoluta, real, de mi padre. Y mirándola, lento, hago una reverencia.
Te debo la vida, papá. Todo eso, y nada más.
Nada más.
martes, septiembre 12, 2006
lejos del paraiso
Verdaderamente, gustar del fruto del bien y del mal debió entenderse como exactamente eso: lograr el discernimiento orgánico de las cosas correctas y el orden correcto. Lo que entendimos mal fue el asunto de la serpiente: en realidad, el árbol mismo fue quien convenció a Eva de probarlo. La mismísima Docta Medicina, aún cuando ostenta un “árbol del saber” con dos serpientes a los costados en cada membrete e institución, no llega a entender el exacto significado de ese dibujo del Saber.
En fin, que el árbol del Saber tenga escamas y hable, no debería sorprender a nadie. Eso es lo que yo digo: que sangre al ser cortado, que engendre frutos de naturaleza iluminadora, que hable o que se mueva, que argumente o se desplace, no es más que una posibilidad más dentro de las perfectas posibilidades de lo Eterno. Además, otros árboles caminantes y sentientes han sabido ser registrados por los siempre despistados humanos. Aunque se da por supuesto que cualquier cosa que no se adapte al común tiende a pasar desapercibida. Apuesto a que ni siquiera sabeís qué facultades poseen los hierbajos de vuestro propio patio trasero. No se puede esperar mucho de quienes adoran a sus mascotas desde hace milenios y hasta ahora no saben qué quiere decir ‘guau’.
A lo que iba: tengo en mi casa un pequeño matorral del Discernimiento. Su existencia ha sido muy breve, no debe estar ahí más de cien años, lo que le hace un bebé de pecho en comparación a sus hermanos mayores. Brilla como el cuarzo, puesto que también posee algo el reino mineral, y supo camuflarse bastante bien hasta que las primeras hojas-iguana comenzaron a brotarle. Estas hojas son los primeros asomos del Árbol a la realidad circundante. Se pegan a todo, y con sus grandes ojos observan y transmiten al tronco todo lo que alcanzan a ver. Si se alejan mucho de él y no encuentran agua, rápidamente se secan y mueren, para luego ser dispersadas po el viento con el resto del follaje.
Una de ellas cayó sobre la punta de mi bota, hace un tiempo. Alcancé a verla sacudirse antes de que se secara y, hombre atento a lo Ordinario como me vanaglorio de ser, decidí investigar su origen en el acto. Siguiendo la estela de hojas-iguana no tardé mucho en vislumbrarlo. El Árbol se movía detrás de un antiguo seto que ha pertenecido a mi familia por generaciones. Como también soy educado, le saludé en voz alta y le insté a que se detuviera, para poder entretenernos con un poco de conversación. Veréis, el Árbol del Bien y del Mal es un poco suspicaz, pero su curiosidad puede más que su prudencia. Sin más preámbulo, agitó sus flores-labios en señal de reconocimiento, y emitió un silbido musical con ellos. Lo primero que hice fue empezar con un consejo, como signo de buena voluntad por mi parte: ‘Tus hojas-iguana empezarán a llamar la atención tarde o temprano’, le advertí, ‘puedo ver que estás curioso por el entorno que te rodea, pero los tiempos han cambiado mucho, los últimos cientos de años’.
Se podía ver que el Árbol me presentía con exactitud, y que estaba atento a mis palabras. Sin embargo, el hecho de saberlo todo respecto del Bien y del Mal no implicaba que el joven tronco hubiese experimentado la variada gama de emociones que conlleva ejercer tal conocimiento. Veréis, su castigo fue precisamente no ser expulsado, y está condenado –en general- a quedarse confinado a un rincón de la Tierra nada más. El pacto que logró ejercer con mis Antepasados Primeros, a espaldas del Creador, tal vez, fue que ellos vendrían a depositar a su sombra las experiencias habidas. Algunos pueblos han sabido mantener la costumbre mejor que otros, y aún se reúnen a cotillear bajo su sombra. Otros, más egoístas y desatentos, andan por ahí con sus barrigas llenas de experiencias atoradas, guardando todo para sí mismos. En cuanto a mi linaje, ya os lo dije, sabemos mantener las maneras, y las promesas, por generaciones.
Luego de una larga conversación, el Árbol me indicó que deseaba marcharse. Yo, a mi vez, me encontraba cansado y decidí retirarme, no sin agradecerle sinceramente su compañía. Esperaba verle una vez más, aunque se dice que todo hombre tiene sólo una chance para hacerlo en esta vida. Bastante sé yo de estas cosas, lo cierto es que charlar con el Árbol del Conocimiento te da una buena perspectiva.
Aún así, tal visión es intransferible y no se porqué pierdo el tiempo al intentar transmitirosla. Quizás se deba a que mis viejos huesos ya no son los de antes, aunque mi espíritu se mantenga joven. Era un buen Árbol, y aún doy una vuelta por el seto, a la vera del Bosque Viejo, esperando verle. Sí, es verdad, hacéis bien en señalarme que la esperanza no es una forma del discernimiento, pero, qué queréis, es lo que a fin de cuentas nos impulsa a caminar aquí afuera, lejos del Paraíso".
sábado, septiembre 09, 2006
ellas desean
40 años y un espíritu incansable, su novio es un hombre diez años menor, el miedo del ex marido es que ella esté mejor sin él, su miedo es no confiar nunca más en ninguno.
30 años y el mismo rincón se enciende cuando la miras por más de un minuto, casada y separada, el miedo de él es que la deje, su miedo es no poder hacerlo.
Todas todas ellas tuvieron 20 años, ganas de tener hijos, ganas de tener historias, ansias de tener carreras.
Todas aseguran que ellos sólo saben detenerte y enredar temiendo.
Y yo sólo sé que no quiero eso. Conciliadora, imprudente, loca, deseo.
Que no por ser así quedemos mancas de mundo masculino, que no por no querer o querer demás queden ustedes sin mundo femenino.
Sin alguien que, al despertar, cada única mañana, sepa de la inmensa suerte de tenerte, y viceversa.
domingo, septiembre 03, 2006
de la casa amarilla
Con toda el alma y cada-escama-de-mi-cuerpo
Te fuiste, y yo persigo
el susurro de pasos,
el murmullo de risas,
sola al sol, adentro
apacible, entre las sombras, una nostalgia, desaforada, pequeña, encuentro
Esto es mío,
de la casa amarilla
esto me llevo.
jueves, agosto 31, 2006
31log day
_Euge si bien no se actualiza mucho, lo que siente es fuerte y claro, anti espirituales abstenerse.
_Le.mon.grass ella es realmente creativa, y una de l@s pocas paceñ@s que tolero leer en inglés, con la sola excepción de MABB probablemente.
_Mi meme Rodrigo Antezana y artículos varios sobre cine,literatura y afines
_Gato diversos temasde un bloguero cordobés especializado en diseño,pero no sólo
_Angel el amable español que me motivó al meme, gracias che, y un saludo!
miércoles, agosto 30, 2006
verla pasar
Hacedora de los amaneceres, de las múltiples mañanas, esperaría.
Lluvias, arco iris, nietos, flores, arrayanes.
Sin embargo, aún no es mi tiempo para.
Aún mi cabello no es gris viejo, ni mis manos han acariciado la frente de mis hijos.
Aún no sé, aunque he sabido sospecharlo, de haber tenido y haber perdido; aún mis músicas no se componen de tangos, boleros y memorias.
Aún no puedo ver pasar la vida.
jueves, agosto 24, 2006
tanto deseo
Hoy, en el patio, recordé que a veces, de noche, cuando insomne recorro las baldosas, deseo al rey del sueño: sus ojos son dos carbones encendidos, su piel es de alabastro, su traje está cubierto del polvo de las hadas. De niña, era para mí, idéntico, aunque pequeño y desmelenado. Ahora, es a él a donde voy, cuando la luz me empuja...
Nunca quiso llevarme. A veces, temo que cambie de opinión, y lo haga. Pero cuando me pesan los huesos, las pasiones, el estómago y los labios, miro al tibio resplandor de la tarde, al sordo titilar de la noche, y ruego. Aunque una humana no pueda atreverse a rozar al infinito, aunque no sea de este mundo pedir por el siguiente, yo, en esas tardes donde la luz diluye los objetos, imploro.
¿Porqué, pesada, no alcanzo con beber toda esta maravilla? ¿Porqué tanto deseo?
martes, agosto 15, 2006
la ciudad los otros
Sin embargo, o por eso mismo, porque una no puede soportarlo, planteárselo de frente, aceptarlo, es que la realidad es otra. La ciudad es apenas una suerte de paredes que separan una persona de la siguiente (¿qué pared separa mis sueños de quien duerme, muro de por medio? ¿cómo sé que él no sueña también, acaso lo mismo? ¿quién dirime qué sueño pertenece a quién?), las promesas no deben creerse, requerirse ni esperarse; la mujer que yo soy debe saber buscarse adentro y mirar para sí misma, sin miedo a lo que encuentre.
O también: una podría animarse de una vez a configurar su realidad, a admitir la lluvia que permea el campo de esmeraldas, a decirse que esperar del otro no es igual a poseer esperanza, porque una es inútil, y la otra bien puede sostenerte viva.
Una podría, de una vez, empezar a considerar la ciudad junto a los otros.
sábado, agosto 05, 2006
pedido de mudanza
lunes, julio 31, 2006
tiempo de dragones
Pero una entra igual, a los gritos, dando mandobles, protegiendo el estómago y el corazón con el escudo, cortando lenguas, segando cuellos, atravesando escamas y colas de tamaños varios, trozos de colmillos, jirones de piel, hasta llegar al centro y enfrentarse -con el escudo, hay miradas que congelan o matan- a él, gordo de tanto chupar huesos, pesado, lleno de bilis, de hiel, de mierda contenida. Enferma de asco, una no olvida que ha venido a matarlo, ni cómo hacerlo. La sangre gris estalla y el bicho, el monstruo, muere, furioso en su agonía, y no olvidamos tampoco revolcarnos en su muerte, protegernos de todo mal, encaminarnos victoriosas a la puerta.
Allí, al fin, una, aliviada, saca la cabeza, piensa en el amor (ahora una es capaz de pensar en el amor), y sueña: en lo lindo que será mañana escribirte, saber de ti, mirarte a los ojos y la boca, mirar tan insistentemente tu boca, poder de una vez, quererte, haberlo deseado tanto.
martes, julio 25, 2006
mundo vario
martes, julio 18, 2006
Ayer
Quizás abandone esta fase de mi vida sin saberlo (tantas cosas que no sé). ¿Cuándo lo haga, seguirá él mi camino? La experiencia me lo niega: duermo bien en todas partes, menos aquí, en esta mi cama.
Impotente es una frente a lo que se desconoce, de sí misma y de su entorno. A veces, sospecho que él se alimenta de mis emociones. Puesto que ya no soy (ni seré) desgraciada, bebe de mí eso que me marca –aunque en el proceso sabe a veces robarme, también, el sueño– esos tres sentimientos con los cuales nunca más me he podido aburrir. Quizás él ha sabido degustarlos, como mi olor, como la percusión intermitente de mis pasos, y ya no sabe vivir de otra cosa. No está hecho de ellos, ¿o sí? ¿Puede un fantasma conformarse enteramente de tristeza, amor y agradecimiento?
viernes, julio 14, 2006
Nos pongamos místicos
Un caballero rojo y sobredorado, para alcanzar el día.
Un caballero oscuro, para celebrar la noche.
Vapores de sangre, sombras oscuras de un dios.
Espadas.
Todo eso, antes de mis alas y mis ojos, quiero ver en este mundo.
lunes, julio 10, 2006
Sapere aude (o samba que K. Dick podía tocar y Lovecraft no)
Amor/Odio. Eros/Thanatos. Dualidad.
Quizás lo repetimos así porque no acabamos de entenderlo.
Cuando agotemos todas sus posibilidades ¿dejaremos de ser? ¿O, simplemente, mudaremos de fase, hacia un mundo que prefigure algo más que 10101010101, capaz de incorporar una trialidad, una multiplicidad de factores interconectados, más allá de lo binario?
Sin duda, como los sospechó Wittgenstein, el lenguaje no alcanza a describir esta posibilidad: se queda en la ilusión de poder ver al otro lado del límite, tan sólo por el hecho de reconocer ese infranqueable borde como tal. (¿O venimos de ahí? ¿El aymara, las lenguas signadas por la triple posibilidad –sí, no y algo otro, impreciso, en el medio- no son fósiles vivos, residuos, de esa otra percepción de la realidad? ¿De ese otro mundo?) Mi sangre, mi muerte, doy, a cambio de ojos de vidente, para ver más allá de mi sospecha. Yo, la intempestiva, deseo abrir esa puerta, destrabar esa caja, morir por curiosa, pero un instante antes ¡saber!