Me hiela la tráquea, literalmente, esto de las responsabilidades asumidas. Supongo que es un enfriamiento momentáneo, y que no se tratara, en el futuro, de llorar por la juventud perdida y quejarse por lo amargo de las cuentas, los hijos y las úlceras -esperemos que úlceras solo literarias, digamos- y que todo pueda enfrentarse con el corazón rebosante de energía de hasta hace algunos años. Ese de hacia donde me lleva mi vida y que quiero ser cuando sea grande.
Todo esto viene a cuento porque acabo de ver Beowulf y antes de dormir voy a leer Chis y garabis, hice te para siete y galletas para doce, me han dado ganas súbitas de bordar y me la he pasado en casa todo el domingo alimentando perritos, niñitas, gatos... amen de otros invitados.
Sigo peleándome con el internet y las letras en general,
un alegre manotazo desde estas nubes