miércoles, enero 18, 2006

Toda emoción pasa

Y una está, indiferente, con su café de las nueve, leyendo porque hay que leer, porque toca Milanés, porque la comida todavía no debe ponerse a las hornallas. De pronto, así como puede llegar la incoherencia, caen los ojos sobre las páginas manchadas de suciedad, de sudor, de la represión de Todos los Santos en 1979. Todos Santos, día de muertes. Natusch y los tanques. Los tanques absurdos en el Prado, los tiros, mi gente que en Navidad del 2005 no puede desear felicidades y recuerda –riendo, llorando- que murió el de al lado con un tiro en el pecho, que escapó el hermano menor, que el mayor no se imaginó lo que iba a costar el enfrentamiento. De golpe, todas a la vez, las imágenes de civiles corriendo, de manifestaciones y de paros, de huelgas y de llanto, me emborrachan. No he terminado el café y no ha terminado el gobierno de García Meza, en las páginas de mi libro. Estoy yo quieta, como congelada, susceptible de todo tipo de estremecimiento. Mi hermana toca mi hombro, me pregunta cuándo nos vamos de viaje, de vacaciones; sorprendida de verme casi llorando. Y yo, la mujer menos indicada para explicarle todo esto, sólo atino a balbucear, como tantas otras cobardes: “No es nada…debo estar lábil, por mi período menstrual, por mis hormonas, por mi tendencia a la melancolía. Nada más”. Con el paso de las horas, Natusch, Lidia, Siles Suazo, Marcelo –también él- se irán diluyendo, como los vapores de mi cocina, este mediodía. Toda emoción pasa… y desaparece.

8 comentarios:

Ganjartek dijo...

El señor García Meza, al igual que el Pinocho ni en la vejez pierden la altaneria y arrogancia, recuerdo esa imagen del Meza, saliendo del hospital todo enfermo y una señora gritandole, asesíno mato a mi hijo y el diciendo, así quien era, que pena..Hijos de p...
Recuerdo el golpe de Natusch, me había quedado a dormir donde mi abuela, tenía 9 años y al día siguiente de la masacre fui a la UMSA para subirme a los tanques, me gustaban, solo los había visto en la tele y los soldaditos eran de verdad y no de plomo. Al día siguiente, mi vieja me decía que mi papá podría haber muerto por que no llegó a dormir, al día siguiente pusimos colchones en las ventanas por las balas que se disparaban de un cerro a otro los cadetes del Colegio Militar, ya no me fue gustando esto de los soldaditos, al día siguiente, mi viejo escuchaba Silvio a todo volumen a las 12 de la noche, en un barrio de milicos y empeze a entender sus ideales.
Recuerdo luego de que vi los tanques y me gustarón, al día siguiente encontré un libro de fotos del golpe hecho por Derechos Humanos con imagenes de gente muerta, paceños llorando y no me gustó, me dió miedo, me dieron bronca los milicos y hoy 25 años despues tengo claritos esos recuerdos y la bronca no cesa.

agüita fresca dijo...

tiemblo tiemblo mucho con la energia que se dispara de nuestra historia.. la piel sigue sintiendo y yo nunca lo vivi (y lo agradezco) pero por qué rayos siento esto en el pecho que me llena de bronca y al mismo tiemo de tantos ideales que gritan no ser olvidados..

Mar dijo...

Los ideales, los desafíos... y todavía no sé muy bien si seré, o soy, capaz de luchar o dar la cara por algo. Aunque hay cosas que no puedo ver ni deseo permitir... especialmente relacionándolo con la pobreza... imillita hace rato q no te veo!

sa_sha dijo...

toda emoción pasa y revive en otra historia, en otro cuerpo,heridas llanto y sentimiento..
saludos de Tja.

DANIELA B. dijo...

AYYY MARIANA........SE ME ERIZO TODO! COMO ESCRIBES MUJER!....ESTRELLAS ESTA REALIDAD ALEATORIA MEJOR Q NADIE CONTRA EL PAPEL...
CUANDO VOY A COMPRAR UN LIBRO TUYO?
SALUDOS DESDE LA CAPITAL DE LA SONRISA!

Mar dijo...

dany hermosa... estuve en tja encerrada bordando... lo siento si no nos vimos... hola sasha!

ibero dijo...

Un pasado cruel y convulso, pero confiemos en un futuro esperanzado. Y si no es el Evo étnico (ojalá no se cierre al mundo)que sea otra alternativa modernizadora y democrática. Pero que todos vivan,progresen y dejen vivir: la civilización debería desterrar las armas y los cantos militares, al menos contra los propios ciudadanos.
Y sí, las emociones pasan, pero no hay que olvidar el juicio moral de los actos impunes, para que no vuelvan a repetirse.
De eso también sabemos por acá...aunque hayan pasado muchos más años.
Lo mejor para tí, Mar y para tu tierra...

Mar dijo...

gracias ibero...