sábado, julio 30, 2005

soledad

“Consíguete un amante”, uf, con lo difícil que se pone el asunto en estas noches flacas. “No se trata de alguien –exclusivamente- un amante puede ser una actividad, enamorarse de la vida, vamos.” Al borde de la pícara redundancia moral, la frase me sonó a hartazgo… la primera vez. Mi primer amante son los viajes. Como dependen de mí misma, sé que sólo abandonarán las rutas el momento en que mi cuerpo decida secarse. Tanto para ver, tanta gente fantástica que vive los caminos. Mi segundo amante son los libros, ¿o éstos también son viajes? A estas alturas, mis ojos no distinguen un amante del otro, devoran a ambos. Aún así, las tardes secas me aturden con su sonsonete, aunque esté por llegar la primavera. Cuando eso pasa, sólo sé ocuparme las manos y la mente, huirle a ese perfume que sabe perseguirme, aunque su nombre… de tan trillado, sea sólo ahora nombre de mujer y tema de esas músicas.

3 comentarios:

ibero dijo...

Profundo, personal y bello.

Aunque no entendí del todo el final: "¿nombre de mujer y tema de esas músicas?"

¿Tendré que envidiar a Nfer?

(Ya lo hago por haberte conocido)

Mar dijo...

gracias ibero! es genial esto de poder sacar una diea al aire, como quien saca una aventurilla canosa, y q te lo comenten... Soledad, no te suena a eso?

Ibero dijo...

Vaya, gracias, estaba tan claro, principio y conclusión, que no me explico como no he podido reconocerla: Soledad.
Tal vez porque no se presta atención a lo que por cercano, resulta invisible.
Pero en mi caso es más grave: mi paisano Emilio José, en la ciudad andaluza que le dio nombre a la que creo que pisas ahora, también le compuso su música:
"Soledad, es la muchacha primorosa, que no sabe que es hermosa, lava, cose, ríe y llora..ay mi Soledad"
Pues eso, Ayyyy...