martes, noviembre 01, 2005

no (me) soporto

No me permito soportar un instante de monotonía. Al mismo tiempo, no permite mi cuerpo el abandono que significa negarle una rutina de sueño, de sexo, de hambre calibrada. Torcida entre las necesidades de mi cuerpo y de mi cabeza, con el cuello sufriendo ser el nexo entre mis desidias y mis satisfacciones, me encuentro. Doblada de cerviz en una botella blanca, que mira más allá y desea su confín, me hallo. Harta de la música en lenguas extranjeras, que me susurra bienestares falsos, harta del silencio de los días con sol, llena hasta los bordes de mi propio vacío, escojo y no me arrepiento. Parto ya mismo, en este instante, hacia cualquier otra realidad. Hasta que mi sombra me dé alcance, y otra vez pelee yo conmigo misma.

11 comentarios:

Andrea dijo...

Ya la ansiedad del fin del año, de otro año más, nos hace insoportables. El alma ya quiere partir y nosotros tratando de retenerla...

vero dijo...

intentando que no sea nuestra propia alma la que nos retenga... intentando fundirnos conviertiéndonos es una sola cosa para dar un siguiente paso sin el peligro de perdernos de nosotros mismos.

Mar dijo...

andrea, esto es un milagro! pero tienes toda la razón del mundo...

Ganjartek dijo...

Parafraseando a Sabines, que hago con mis rodillas que suenan, con mis piernas que duelen, con mis ojos que ahora me pican, que hago con todo esta piel que me escuece...
Que hago si estoy harto de este silencio y no hay ruidos que lo llenen

claudiaenverso dijo...

Ernesto tironea de los dedos de mis pies. ¡Au! me duele, le digo, y él se ríe. Va buscando mentiras en los dedos de mis pies. Pero mis pies no han mentido. Ellos simplemente me llevaron, hasta aquella calle, hasta aquella cama, donde, desnuda de zapatos, calenté mis pies en el vientre caliente de un hombre sin barba.

t-bone dijo...

no soportarse, no entiendo a que se debe, ni a que responde, quizá proceda de la soledad, la sentí algunas... muchas veces, no creo que sea el fin de año, quizá sea por los tiempos en que vivimos, rulfo se preguntaba "y por qué todo está tan triste y se respondía, son los tiempos señor"

Mar dijo...

t-bone que bueno verte por aquí, claudia... no entendí nada...

Nfer dijo...

Jamás fui dócil ni mansa ni obediente,sólo fingí serlo, para mi conveniencia: de esa manera conseguí un proveedor de casa y comida, de algunos lujos correctos y muchas comodidades, y de mi tiempo he logrado hacer lo que siempre quise, es decir, nada, vivir, mientras simulo que todo está bien, que no es cuestión de equivocar el discurso y que me pillen in fraganti perdiendo así lo que tanto me costó ganar.
Sigue así, Mar amiga, hija, hermana, madre, que serás feliz como quieras, cuando quieras y con quien quieras, empezando por vos misma.
Pero que nadie lo sepa. La cofradía está compuesta por un solo individuo, conocernos entre nosotros nos llevaría a los tribunales inquisidores, al escarnio y a la muerte en vida.
Te abraza,
Nfer

Mar dijo...

hermana Nfer, lo tuyo es una peligrosa confesión de lucidez femenina, que por resguardarnos de los inquisidores de la nete, asumiremos que está en clave sardónica, para que la verdad no duela tantooooo jaja un beso

t-bone dijo...

gracias por la confesión nfer, pero de todos modos me ire con cuidado como lo recomienda Nietzsche en así hablor zaratustra, "sobre las mujeres jóvenes y las viejas".

Mar dijo...

todos los filósofos son o fueron misóginos, me pregunto si ser maltratado por las hembras tenga algo que ver con la genialidad masculina... t-bone, despotrico contra el de bigotes, nada personal...